Emprender y maternar: un camino posible

09/05/2021

Cuando Constanza Boix tomó la decisión de emprender, estaba embarazada de cinco meses de su primera hija. Ingeniera química de profesión y con un trabajo estable en la multinacional Tenaris, no tenía aún en mente la idea del emprendimiento, «solo sabía que quería ser emprendedora». Así que en 2014 se inscribió en la maestría en Gestión de la Innovación de la facultad de Ingeniería de la Universidad de la República para aprender a emprender. «El embarazo no imposibilitó mis planes, al contrario, me motivó. Valentina desde la panza ya empezó a recibir los beneficios de mi motivación», contó Constanza a Uruguay Emprendedor.

La mayor dificultad en el proceso fue su propia mente, al cuestionarse si estaba bien hacer tantas cosas en simultáneo: trabajar, estudiar y vivir un embarazo. Pero se repetía la consigna «mamá feliz = familia feliz».

Al mes de tener a su segunda hija, encontró la idea de emprendimiento que quería hacer y la apasionó. Fue así que en 2017 nació NudaProp, una plataforma de inversiones en nuda propiedad, que desarrolla el mercado de nuda propiedades, informando, asesorando y facilitando esta modalidad de compraventa. El proyecto fue apoyado por el CIE, la ANII y ANDE.

Constanza recomienda a otras mujeres «que se animen a descubrirse en otras facetas, a desarrollar todo su potencial, que crean en sí mismas y que se apoyen en las personas que creen en ellas. Mi esposo Gonzalo me apoyó mucho, me ayudó y creyó en mí, mi hermana Sofía también fue mi primera socia. Valeria Delfino, mi amiga de toda la vida creyó en mí y es mi actual socia. Junto con otras emprendedoras creamos una red en la cual nos apoyamos, nos entendemos y nos cuidamos».

Para la emprendedora, formar equipos es la clave y en ese sentido, compartir las tareas del hogar es fundamental. «Me gustaría que hubiera más hombres y mujeres formando buenos equipos, y que se entienda la importancia de las mujeres participando en decisiones importantes mucho más allá de las familiares, para una mejor sociedad y mejores emprendimientos».

Su socia Valeria también es madre. Tiene un niño de 6 años y está embarazada de siete meses de una niña. Para ella, emprender y ser mamá es posible. «Son muy importantes las redes de contención de la familia, de los amigos, de la pareja».

Compatibilizar la maternidad con los proyectos profesionales a veces no le resulta tan sencillo, pero porque quiere estar «un poco en todo». Como estrategia se establece estructuras de horarios que le permitan estar en lo que tiene que estar en el momento en el que tiene que estar.

«Creo que, a veces, las mujeres madres necesitan un poco más de flexibilidad en el desarrollo profesional, algo que el emprendedurismo proporciona, pero a nivel general laboral se necesita más comprensión y flexibilidad, sobre todo durante el primer tiempo de la maternidad, porque después los niños van a la escuela y hay soportes de contención alternativos», expresa.

Para Valeria, emprender no es para todo el mundo, pero en el caso de que sea algo que realmente se quiera hacer, lo recomienda. «Creo que las mujeres somos muy de empujar hacia adelante y tenemos una linda actitud emprendedora y sí, lo recomiendo siempre que uno se sienta tranquilo con lo que está haciendo».

Hacer camino al andar

En el caso de Maribel López, emprender apareció en su vida más por necesidad que por capricho. Oriunda de San Ramón, Canelones, pero hija adoptiva de Minas hace más de 30 años, Maribel logró reunir en su emprendimiento Alquimia Cosmética Natural varias de sus pasiones y conocimientos, y trabajar la medicina desde una visión integral.

Maribel es enfermera, estudió instrumentación quirúrgica, se formó en fitoterapia y biodecodificación, es una apasionada por las plantas medicinales y trabajó 18 años en un residencial para personas mayores.

Así como ella heredó el gusto por las plantas medicinales de su abuela, su hija heredó su espíritu emprendedor y abrió su propio proyecto de carteras y accesorios de cuero, llamado Serás Mía, «Ella quería dedicarse cien por ciento a su emprendimiento y yo tenía esa duda como madre de si podría sobrevivir con eso». Al principio Maribel la ayudaba cosiendo, pero cuando su hija pudo agarrar vuelo propio, ella quedó con tiempo libre y se comenzó a formar como jabonera y a profundizar en sus estudios en plantas medicinales.

Desde hace más de un año, Maribel cerró el residencial que funcionaba en su casa y pasó a dedicarse de lleno a Alquimia. «Yo sabía que económicamente no iba a sustentarme cien por ciento con mi emprendimiento, pero tenía que confiar». En su casa se armó un pequeño laboratorio «de alquimista» y en el patio tiene su jardín con todas las plantas que necesita para crear sus cremas, shampoos y jabones.

Si bien ella el emprender siempre lo vio desde un lugar de una necesidad económica, a diferencia de otras personas que abandonan en el camino, ella siempre optó por continuar. «El emprender no es solo generar autoempleo, implica muchas cosas. Primero, tenés que confiar en lo que estás haciendo y a la primera caída levantarte con más fuerza».

En su camino por emprender, Maribel se presentó en varios llamados y redes de emprendedurismo, fue mentoreada por Mariana Chilibroste, cofundadora de Sellin, en el programa Madres Emprendedoras, Hijos Emprendedores en 2019, se contactó con Innoval y la red de Mujeres Emprendedoras de Lavalleja (MEL) y actualmente pasó la primera etapa del programa VIN de ANDE gracias a un producto en el que está trabajando: un jabón hecho con aceite reciclado.

«Lo que tiene Maribel es que tiene un empuje y una fuerza que hace que a cualquier situación le busque otra salida u otra forma de proyectarse y tiene capacidad», dice Mariana Chilibroste y Natalia Aviaga de Innoval, agrega: «es de esas emprendedoras que siempre está sumándose a iniciativas grupales, a capacitaciones, siempre quiere más».

Tanto Mariana como Natalia consideran que faltan oportunidades de formación y de potenciación para mujeres, en especial en lugares descentralizados del territorio nacional, además de trabajar la autoconfianza y la autovaloración. Sin embargo, también señalan que las mujeres son emprendedoras natas y que la maternidad alimenta sus fuerzas.

En ese sentido, cuenta Natalia, quien antes trabajaba en una multinacional en el área de logística y ahora está embarcada en el proyecto de Innoval: «Yo soy madre, tengo un nene de seis y un bebé de nueve meses, a mí me impulsó mucho ser madre para emprender y para definir un camino totalmente distinto. Cuando estás en tu trabajo dependiente y sos madre te dan ganas de emprender para encontrar el tiempo con tus hijos, pero el camino no es fácil».


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